Ubicada en el departamento de Yonne (muy cerca de Chablis), la apelación Vézelay es famosa por sus suelos de caliza jurásica y sus colinas orientadas al sur. La Châtelaine es un monovarietal de Chardonnay vinificado en depósitos de acero inoxidable para preservar la pureza cristalina de la fruta. Este blanco destaca por su perfil atlántico-continental: aromas a fruta blanca fresca, flores de campo, una boca tensa, salina, cremosa y con esa electricidad mineral tan buscada en los blancos del norte de Francia.
La personalidad de La Châtelaine nace en las laderas históricas que rodean la basílica de Vézelay, declarada Patrimonio de la Humanidad. Las cepas de Chardonnay crecen sobre suelos de matriz caliza del Kimmeridgiense y Portlandiense, idénticos a los de la cercana comarca de Chablis, lo que aporta al vino una frescura y una identidad mineral de primer nivel.
En bodega, la vinificación busca el máximo respeto por el varietal y la expresión del terruño. Tras una vendimia en el punto óptimo de madurez y un prensado neumático muy suave, la fermentación se realiza con control de temperatura en depósitos de acero inoxidable. Posteriormente, el vino realiza su crianza de 9 a 12 meses sobre lías finas con removidos periódicos (bâtonnage), lo que le confiere ese equilibrio perfecto entre la untuosidad en el centro de la boca y una acidez viva que estira el trago.
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