La definición técnica de este vino comienza en suelos de pizarra y granito, cultivados en terrazas que obligan a una vendimia manual artesana. Pedro Rodríguez, alma de la bodega, apuesta por una elaboración tradicional con levaduras autóctonas y fermentación en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada. El vino reposa sobre sus lías durante unos meses antes de ser embotellado, lo que le otorga una textura sedosa sin perder ni un ápice de su frescura característica.
Es un tinto que destaca por su verticalidad y su elegancia, siendo un ejemplo magistral de cómo la Mencía puede ser potente y ligera al mismo tiempo. Al comprar Guímaro, te sumerges en el corazón de los cañones gallegos, disfrutando de un vino que es el retrato líquido de un viñedo al límite, donde la pizarra y la influencia del río Sil esculpen un carácter fresco, floral y genuinamente único.