El gran valor e identidad técnica de Miguel Merino Reserva radica en el minifundio y el respeto al viñedo viejo de Briones. Nace principalmente de una selección de parcelas de Tempranillo plantadas entre 1960 y 1970, complementadas con un pequeño porcentaje de Graciano. Con un perfil elegante, equilibrado y profundamente longevo, realiza una crianza de unos 24 meses en barricas de roble americano y francés, seguida de un largo y paciente reposo en el botellero de la bodega antes de salir al mercado.
La excelencia técnica de este vino se fragua en las laderas arcillo-calcáreas que rodean la histórica villa de Briones. Las uvas proceden de viñedos en vaso plantados hace más de medio siglo, caracterizados por una altitud óptima y un microclima de marcada influencia atlántica. Estos suelos pobres limitan el rendimiento de forma natural, concentrando los precursores aromáticos y aportando una acidez estructural formidable.
Al comprar Miguel Merino Reserva, te aseguras un Rioja de autor de producción limitada; un vino señorial, redondo y con un potencial de guarda en botella extraordinario para los próximos años.