Viñas Jóvenes existe, es una realidad en la gama de Miguel Merino y además tiene detrás un relato precioso sobre el relevo generacional del viñedo de Briones.
La filosofía técnica de este vino tinto se basa en una premisa fundamental; las viñas no son eternas. Para asegurar las viñas viejas del mañana, la bodega plantó en 2001 la parcela El Rincón (suielos arcillo-calcáreos), que junto a otros pequeños viñedos de Briones nutre este vino hasta que las cepas alcancen la edad idónea para los reservas de la casa. El coupage combina mayoritariamente Tempranillo, con aportes medidos de Graciano y Garnacha.
En bodega, las uvas se recolectan a mano y se revisan con lupa. Fiel al estilo de la casa, la fermentación en pequeños depósitos de acero inoxidable busca primar la elegancia por encima de la potencia. Su posterior crianza de 12 meses se realiza en bocoys de 500 litros y en barricas que previamente contuvieron los grandes reservas de la bodega, realizando rellenados cada seis semanas para proteger el vino de la oxidación.
Al comprar Miguel Merino Viñas Jóvenes, adquieres un Rioja contemporáneo, fluido y de una finura exquisita.