Este vino blanco es una de las mayores expresiones de honestidad y tipicidad de Montilla-Moriles, diseñado para beberse joven y disfrutar de su perfil directo. Al cultivarse las uvas sobre los emblemáticos suelos de albariza (ricos en tiza y carbonato cálcico), el viñedo entrega unos mostos limpios llenos de salinidad y tensión, donde la manzana verde crujiente, los toques sutiles de almendra tierna y un fondo calcáreo muy puro mandan.
En la bodega el protagonismo absoluto se lo llevan los tradicionales conos de hormigón. El vino fermenta y se cría de manera natural en estos recipientes durante unos 9 meses bajo el velo de flor, el cual protege al vino de la oxidación y le aporta sus característicos matices aromáticos sin interferencias de madera. Este trabajo tan tradicional da como resultado un blanco con un carácter deliciosamente untuoso y balsámico en el paladar, pero manteniendo una ligereza impecable que conquista de inmediato.
Al comprar Fresquito de Tinaja en Dicomar, adquieres un blanco fresco y de culto que es una auténtica fiesta para los sentidos y la gastronomía del día a día. Es la opción definitiva para los que buscan limpieza, una frescura vibrante y una finura sutil y diferente en copa, asegurando un trago directo, seco y de perfil salino que refresca y acompaña de maravilla cualquier mesa informal.