¿Qué hace diferente a Altos de Inurrieta?
Las uvas de Altos de Inurrieta proceden de viñedos en laderas, a unos 450-480 metros de altitud, con suelos poco profundos y muy pedregosos. Esa combinación de altura, contraste térmico y suelo pobre hace que las cepas trabajen “a fuego lento”, concentrando aromas, color y frescura en cada racimo.
Después llega la parte paciente: una crianza larga en barricas de roble francés y un reposo extra en botella antes de salir al mercado. El resultado es un reserva navarro con estructura, mucha fruta madura, notas especiadas y ese fondo tostado elegante que no tapa, sino que acompaña.
Un vino ampliamente premiado (mejor vino de España 2025)
Si Altos de Inurrieta ya era un secreto bien guardado entre los tintos de Navarra, la anterior añada 2020 dió un salto a la primera fila. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación concedió el Premio “Alimentos de España” al Mejor Vino 2025, un galardón que reconoce a los vinos más destacados del país según un jurado de expertos.
Además, esa misma añada ha ido sumando medallas en concursos internacionales: Gran Bacchus de Oro en el Concurso Internacional Bacchus de Madrid, doble oro en certámenes como Sakura Awards en Japón y Gilbert & Gaillard en Francia, y oros en competiciones tan exigentes como Challenge International du Vin o Berliner Wein Trophy, entre otros reconocimientos.
Traducido a “idioma Dicomar”: es un vino que convence tanto a los jurados más técnicos como al aficionado que solo quiere abrir una buena botella y disfrutar.
¿Cuándo abrir una botella de Altos de Inurrieta?
Altos de Inurrieta es un reserva pensado para esas comidas en las que el vino tiene que estar a la altura del momento: una carne al horno, un guiso de los de domingo, una tabla de quesos curados o esa cena especial que llevabas tiempo planeando. Pero no hace falta buscar excusas solemnes: funciona igual de bien en una cena informal con amigos en la que simplemente os apetece “un tinto con alma”.