Otazu
Bodega Otazu, ubicada en un histórico Señorío del siglo XII en Navarra, es de las pocas en España con el máximo reconocimiento de calidad: la D.O.P. Pago de Otazu. Su metodología técnica destaca por una viticultura de precisión y sostenible con vendimia manual, orientada a una cuidada crianza en su espectacular bodega subterránea, conocida como la "Catedral del Vino". El proyecto destaca por fusionar de forma indisoluble el vino, la historia y el arte contemporáneo, colaborando con artistas internacionales que intervienen botellas y etiquetas para crear un diálogo perfecto entre la creatividad y la esencia de su terruño.
MásBodegas Otazu: vinos de pago con identidad propia
Entre las sierras del Perdón y de Etxauri se enmarca la finca del Señorío de Otazu, donde se aúna la naturaleza, el arte y el vino. Galardonada con la categoría de Pago en 2009, esta finca es responsable de la máxima calificación que puede tener un vino en nuestro país, entrando así en el selecto grupo que componen apenas una veintena de terruños en España.
Aunque su actividad vitivinícola se remonta a la Edad Media (siglo XII), no es hasta 1840 cuando se construye la bodega, que destaca arquitectónicamente por una espectacular sala de barricas, con un techo abovedado en hormigón que imita a una catedral.
Bodega Otazu vinos: tradición, arte y viñedo en Navarra
Todo en esta bodega es arte, desde su estructura hasta su iluminación, sin olvidar que la finca en la que se ubica recoge la exposición de arte contemporáneo en torno al vino más importante de Europa, con más de 700 piezas entre la que se encuentran desde esculturas referentes al paso del tiempo como obras interactivas que podemos tocar, pisar, escuchar y, por supuesto, saborear, pues el vino para esta bodega es una pieza de arte más. Su recorrido no es un museo repleto de mensajes que descifrar, sino que es un conjunto de momentos curiosos, sensaciones que experimentar.
La historia del lugar esta presente desde que comienza su visita, donde podemos observar grandes obras de arte modernas junto con antiguos edificios representativos del Señorío de Otazu: la iglesia románica de San Esteban, del siglo XII, la torre de defensa palomar del siglo XIV y el Palacio renacentista del siglo XVI, que estuvo en manos del Marqués de Góngora y hoy sigue siendo Palacio habitado por los herederos de Otazu y algunos empleados de la finca.
El arte está presente también en sus botellas y en su packaging. Cada gama está representada por una pieza artística que podemos encontrar en su etiqueta y en forma de escultura en la bodega: dos de los doce guardianes del tiempo en el caso de la gama Pago de Otazu, la princesa Ariadna de la mitología griega, como símbolo de la gama Otazu.
En 2013, Bodega Otazu lanzó Vitral. Una colección de vinos de sus mejores vides, de la mano del artista Carlos Cruz Díez, que se extenderá durante treinta años. Cada botella de esta colección, de producción muy limitada, es una obra en sí misma, pero además forma parte de una composición óptica compleja que juega con la luz, los colores y la percepción, con una infinitud de posibles combinaciones una vez que se complete con la última añada en 2042.
El proyecto Vitral es una muestra del concepto que defiende Bodega Otazu en sus vinos y en su finca, donde el arte y el vino maridan hasta el punto de no poder reconocer el límite entre ambos.
Otazu, una bodega navarra con vinos singulares
Otazu elabora vino con cuatro variedades de uvas procedentes de su finca, aunque tiene más diversidad ubicada en viñedos más alejados. Los vinos Otazu que merecen la calificación de Pago son resultado de la combinación de las uvas tempranillo, merlot, cabernet sauvignon y chardonnay (en el caso de los blancos). Todas sus barricas son de roble francés, nuevas o de un solo uso, lo que, junto con el microclima que marca la finca y la peculiar orografía de su viñedo, nos deja unos vinos realmente singulares, con su propia denominación de origen. Frescos, intensos, complejos y muy aromáticos, pero, sobre todo, vinos únicos para disfrutar y experimentar.
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