G22 es la de embotellar el potencial evolutivo del terruño vizcaíno. Para ello, la bodega apuesta por la Hondarrabi Zerratia cultivada en laderas expuestas al clima atlántico. El minucioso trabajo en bodega consiste en someter al vino a una crianza con sus lías, realizando bazuqueos periódicos para aportarle untuosidad y suavizar los perfiles más afilados. El resultado prescinde por completo de la madera, logrando que la fruta madura, la tipicidad varietal y la sapidez caliza del suelo brillen con una nitidez impecable.
Al comprar G22 de Gorka Izagirre en Dicomar, adquieres una de las etiquetas más respetadas por la alta sumillería y la crítica internacional. Es un blanco diseñado para la mesa que rompe los prejuicios históricos sobre el chacolí, mostrando una nariz compleja y un paso por boca envolvente. Su magnífica frescura natural actúa como un conservante perfecto, permitiéndole crecer y ganar matices en botella durante los próximos años, consolidándose como una joya imprescindible para los amantes de los blancos atlánticos con carácter y estructura.