Carmelo Rodero Crianza Magnum aprovecha las ventajas físicas de la botella de 1,5 litros. El toque estructural de la Cabernet Sauvignon se funde de manera mucho más armoniosa con la frutosidad de la Tempranillo gracias a una microoxigenación más lenta en el tiempo. Tras su paso por gravedad y sus 15 meses de barrica, el vino reposa en este formato especial ganando en complejidad terciaria, puliendo sus taninos a un ritmo pausado y manteniendo viva una frescura frutal que sorprende.
Es un vino que destaca por su regularidad, su empaque y su imponente presencia en mesa. Al comprar Carmelo Rodero Crianza Magnum, no solo aseguras vino suficiente para tus invitados, sino que ofreces una versión mejorada, más longeva y sumamente elegante de uno de los tintos más respetados de la Ribera del Duero.