La gran identidad técnica de Menade Sobrenatural es que desafía el concepto tradicional del blanco joven de Rueda. Es un vino elaborado con uvas procedentes de cepas prefiloxéricas y centenarias, cultivadas de manera ecológica.
Tras la fermentación con levaduras indígenas, el vino realiza una crianza histórica de unos 30 a 36 meses en tinas de roble francés usadas, seguida de una posterior crianza sobre sus lías finas en depósitos de acero inoxidable durante otros 3 o 4 años. Se embotella sin sulfitos añadidos y tras pasar un largo reposo en el silencio de la bodega. El resultado es un vino maduro, oxidativo en su justa medida, complejo, telúrico y eterno.
Al comprar Menade Sobrenatural, adquieres un blanco de culto, profundo, vivo y con una capacidad de mantenerse impecable en botella durante décadas.