La gran identidad de Menade Adorado es que es un coupage de Verdejo y Palomino Fino procedentes de viñedos centenarios. Su alma radica en una solera histórica de la familia Sanz que data del año 1967. Un vino eterno, sumamente complejo y de meditación.
En el corazón de la bodega subterránea, el vino realiza primero una fase de crianza biológica bajo velo de flor (aprovechando la tipicidad de las levaduras locales), para pasar posteriormente a una crianza oxidativa indómita en botas de roble viejo. A través del método de criaderas y soleras, el vino nuevo va educándose con el vino viejo de la solera original de 1967. Las extracciones o "sacas" se realizan en cantidades minúsculas para mantener la consistencia eterna de este tesoro enológico.
Al comprar Menade Adorado, accedes a una pieza de museo embotellada: un vino salvaje, estructurado, punzante y con una longevidad infinita.